El atletismo en el Tolima ha experimentado una transformación significativa desde la década de los años noventa, pasando de procesos aislados con pocos atletas a un modelo estructurado de formación que hoy convoca a cientos de niños y jóvenes en escenarios como el estadio de atletismo. Este crecimiento ha permitido fortalecer la representación del departamento a nivel nacional y consolidar al Tolima como un semillero deportivo.

Antes de los años noventa, la Liga de Atletismo del Tolima contaba con entrenadores y deportistas de alto nivel que lograron títulos nacionales en pruebas como marcha, lanzamiento de jabalina, bala y otras modalidades. Sin embargo, el número de practicantes era reducido y la mayoría de atletas iniciaban su proceso en edades tardías, lo que limitaba la masificación y continuidad del deporte.

Con el paso del tiempo, el enfoque cambió hacia la formación desde edades tempranas. Actualmente, los procesos incluyen niños desde los tres años, quienes combinan el atletismo con disciplinas base como la gimnasia y la natación, buscando un desarrollo motriz integral. Esta metodología evita la especialización prematura y permite formar deportistas más completos.

A partir de los 12 y 13 años, los jóvenes ingresan a etapas más competitivas, con entrenamientos que alcanzan hasta tres horas diarias durante la semana. El trabajo incluye pista, fortalecimiento muscular, pesas y ejercicios técnicos específicos, enfocados en preparar atletas para competencias nacionales y procesos de alto rendimiento.

Un factor clave en este modelo es el acompañamiento familiar y psicológico. La participación activa de los padres, tutores y la escuela de padres resulta fundamental para sostener un proceso exigente que requiere disciplina, constancia y compromiso tanto del deportista como de su entorno cercano.

Más allá del alto rendimiento, el atletismo también se consolida como una herramienta de bienestar para adultos, promoviendo la actividad física regular y el cuidado de la salud mental. De esta manera, el atletismo en el Tolima no solo forma campeones, sino que aporta al desarrollo integral y la calidad de vida de la comunidad.