El BMX es mucho más que velocidad y saltos. Requiere protección, fortaleza mental, resistencia física y una toma de decisiones rápida en pista. Así lo explica Fernando Galeano, entrenador tolimense que vive el deporte desde la experiencia como formador y competidor.
El BMX exige una combinación integral de preparación física, mental y técnica. Para practicarlo de manera segura y competitiva, los implementos de protección son el punto de partida: guantes, manga larga y demás elementos de seguridad que protejan al deportista en cada entrenamiento o competencia. Sin embargo, el equipamiento es solo una parte del proceso formativo.
En el aspecto mental, Galeano enfatiza que el deportista debe tener una mente fría y tranquila al momento de entrenar y competir, pero también un fuerte deseo de ganar. La agresividad deportiva, bien canalizada, es clave en una disciplina donde las decisiones se toman en segundos y cualquier error puede significar perder posiciones en la pista.
Desde lo físico, la exigencia es alta. El BMX demanda resistencia, velocidad, capacidad de reacción y agilidad. En competencia, explica el entrenador tolimense, hay que ser muy despierto para anticipar movimientos, aprovechar espacios y buscar posiciones frente a los rivales.
Más allá de la técnica, Fernando Galeano describe el BMX como un deporte de sensaciones encontradas. Permite viajar, conocer nuevas pistas, enfrentar distintos terrenos y aprender constantemente. En una sola pista se pueden desarrollar múltiples habilidades que luego resultan determinantes en competencia.
Las categorías comienzan desde los dos años con bicicleta de impulso, que no tiene pedales y fortalece el equilibrio y la destreza. Luego avanzan a la categoría principiante con bicicleta de pedales y mayor velocidad. Posteriormente siguen los niveles de novatos y expertos, hasta llegar a las categorías Junior y Elite, consideradas las más exigentes por su nivel técnico y físico.
En estas últimas, los corredores parten desde rampas que pueden alcanzar los ocho o nueve metros de altura y deben saltar la mayoría de los obstáculos del circuito. La sensación, asegura Galeano, es como volar a baja altura, una descarga de adrenalina difícil de comparar.
Finalmente, el entrenador tolimense invita a la comunidad a acercarse a la pista, observar un entrenamiento y vivir la experiencia. El trabajo no solo se realiza sobre la bicicleta, también incluye acondicionamiento físico y sesiones de velocidad. Desde los niños más pequeños hasta los competidores de alto nivel, el BMX se consolida como un deporte que forma disciplina, carácter y pasión.
