En el Tolima, el baloncesto no se detiene por falta de talento, sino por falta de oportunidades. Hoy, decenas de deportistas ven cerrado el camino para representar a su propio departamento, obligándolos a buscar alternativas lejos de casa para poder seguir compitiendo.

La historia de Isabella Reinoso refleja esta realidad. Formada en el Tolima, ha tenido que vestir los colores de otros departamentos para no frenar su proceso deportivo. Una decisión que no nace del deseo, sino de la necesidad de seguir vigente en un deporte que no da espera.

Detrás de su esfuerzo hay otro sacrificio: el de su familia. Viajes constantes, gastos asumidos de manera independiente y una rutina exigente que combina entrenamientos, competencias y traslados, todo para mantener vivo un sueño que debería tener respaldo local.

Como Isabella, hay más casos. Jóvenes que se forman en el departamento, pero que terminan proyectándose fuera, porque en casa no encuentran las condicio