La preparación de los boxeadores se desarrolla por etapas y combina el trabajo físico con la formación técnica y táctica. En una primera fase, el enfoque está en la resistencia, donde los deportistas realizan sesiones de carrera para fortalecer su capacidad aeróbica y construir una base que les permita sostener el ritmo de combate.
Luego, el proceso avanza hacia el desarrollo de la fuerza. En esta etapa se utilizan equipos especializados y rutinas orientadas específicamente al boxeo, buscando que cada ejercicio tenga aplicación directa en el rendimiento dentro del ring.
Con la base física trabajada, los deportistas pasan al componente técnico y táctico. Este se desarrolla principalmente en el ring, donde se realizan ejercicios en pareja dentro de la escuela de combate. Allí se ejecutan acciones dirigidas, condicionadas y libres, enfocadas en mejorar la ejecución de golpes, así como las respuestas defensivas y los contraataques.
El entrenamiento también incluye espacios específicos como la zona de sacos, donde se perfecciona la técnica de golpeo y se trabaja la potencia. A esto se suman ejercicios con cuerda y llantas, enfocados en mejorar la coordinación, la agilidad y el movimiento de piernas, aspectos clave en el desempeño de un boxeador.
Finalmente, el proceso se complementa con la escuela de boxeo, donde se refuerzan los fundamentos básicos desde la postura de combate hasta la ejecución de los golpes, inicialmente sin guantes. Luego, estos aprendizajes se trasladan al ring, donde se integran en situaciones más cercanas a la competencia.
