Con apenas 15 años, la futbolista tolimense Eillen Navarro comienza a escribir su historia en el fútbol colombiano, un camino construido entre canchas de tierra, disciplina y fe, que la llevó desde el Tolima hasta vestir los colores de la Selección Colombia Femenina Sub-15.

Su historia no nació en estadios llenos ni bajo reflectores. Nació en el Tolima, entre canchas de tierra, colinas y una ilusión intacta que nunca dejó de creer en el fútbol. Desde muy pequeña, ‘la piki’ dio sus primeros pasos deportivos jugando en el campo y en equipos locales del departamento, muchas veces siendo la única niña entre niños, aprendiendo a competir, a resistir y a no rendirse.
El acompañamiento de su familia fue clave desde el inicio. Sus padres se convirtieron en su principal motor y en quienes le enseñaron que el talento necesita constancia y sacrificio para crecer. Gracias a ese respaldo, Eillen asumió cada reto con paciencia y compromiso.
Con apenas 11 años, su talento llamó la atención de entrenadores y recibió la oportunidad de vincularse a una liga de fútbol en Bogotá. Ese paso marcó el inicio de una etapa más exigente, en la que su formación deportiva no se detuvo y su nivel competitivo continuó en ascenso.
En la categoría Sub-13 vivió un proceso determinante. Aunque al inicio no llegaron los títulos, esa etapa fue fundamental para su crecimiento. Más adelante llegaron las alegrías: campeonatos, reconocimientos como goleadora y una evolución constante que la acercó cada vez más a su gran objetivo.
La constancia la llevó a ser tenida en cuenta por la Selección Colombia Femenina Sub-15. Aunque no apareció en los primeros listados, fue invitada a un primer microciclo por el director técnico Alejandro Camacho Álvarez. Tras quedar fuera en el siguiente llamado, Navarro insistió hasta que, en el tercer intento, recibió la convocatoria definitiva para competir en Paraguay, un orgullo que también representa al fútbol tolimense.
Antes de cada partido, Eillen mantiene un ritual que la conecta con su esencia: se escribe la palabra fe en la mano, da tres saltos al ingresar a la cancha y se arrodilla por un instante. Es su manera de recordar sus raíces y fortalecer la confianza en sí misma.
Hoy, Eillen Navarro es ejemplo de que el talento del Tolima sigue abriéndose camino. Su mensaje para los niños y niñas que sueñan con llegar lejos es claro: disciplina, perseverancia y confianza. Porque los sueños, como su historia, se construyen paso a paso.
