Entre Liga BetPlay y Copa Libertadores, el Deportes Tolima acumula una llamativa cifra de expulsiones que ya empieza a marcar su arranque de temporada.

El inicio de 2026 para el conjunto vinotinto y oro ha estado acompañado de una estadística que genera discusión: las tarjetas rojas. Mientras el equipo compite en la Liga BetPlay y en la fase previa de la Copa Libertadores, las expulsiones se han convertido en un factor recurrente dentro de los partidos del conjunto pijao. En apenas los primeros compromisos oficiales del año, el club ya suma siete tarjetas rojas, una cifra que lo ubica entre los equipos más sancionados del fútbol colombiano en este arranque de semestre.

La situación comenzó desde la primera fecha de la Liga, cuando Tolima visitó a Junior de Barranquilla. En aquel compromiso el equipo terminó con dos jugadores expulsados: Júnior Hernández y Luis “El Chino” Sandoval, una situación que condicionó el desarrollo del partido y que, con el paso de las jornadas, terminó marcando una tendencia que se repetiría en el campeonato.

El panorama volvió a repetirse en las siguientes jornadas. En el duelo frente a Independiente Medellín, el cuadro tolimense también sufrió expulsiones: Yhormar Hurtado ex jugador del club y Elan Ricardo vieron la tarjeta roja, elevando rápidamente la cifra de sanciones disciplinarias en el inicio del torneo. Con apenas unas fechas disputadas, Tolima ya acumulaba varias expulsiones, una estadística que empezaba a llamar la atención dentro del entorno del fútbol colombiano.

La racha continuó en la fecha cuatro del campeonato, cuando el lateral Júnior Hernández volvió a ser expulsado, esta vez frente a Internacional de Bogotá, dejando nuevamente al equipo con diez hombres desde muy temprano en el compromiso. Posteriormente, en el duelo ante Atlético Nacional, el defensor Jan Angulo vio la tarjeta roja, en otro episodio que obligó al cuerpo técnico a reorganizar el equipo sobre la marcha.

La expulsión más reciente llegó en el escenario internacional. En el duelo disputado en Chile ante O’Higgins, por la fase previa de la Copa Libertadores, Kelvin Flórez fue expulsado al minuto 37, dejando al conjunto tolimense con inferioridad numérica durante gran parte del compromiso, en un partido clave dentro de la serie continental.

Más allá de las decisiones arbitrales o de las jugadas puntuales que terminaron en expulsión, la cifra empieza a abrir un debate inevitable: ¿le está costando demasiado al Tolima mantener once jugadores en la cancha? La acumulación de tarjetas rojas no solo condiciona el desarrollo de los partidos, sino que también obliga a replantear estrategias, aumenta el desgaste físico del equipo y puede terminar influyendo directamente en los resultados.

Lo llamativo del caso es que hace apenas unos meses el equipo era reconocido por su disciplina dentro del campo. Hoy, en cambio, el panorama es distinto: siete expulsiones en el inicio del año han convertido las tarjetas rojas en un protagonista inesperado de la temporada. Un aspecto que el cuerpo técnico deberá corregir rápidamente si el Vinotinto y Oro quiere sostener su protagonismo tanto en la liga local como en el escenario internacional.