El inicio de la Liga BetPlay deja una alerta temprana para el Deportes Tolima: en apenas tres partidos disputados, el equipo ya acumula cuatro tarjetas rojas, una cifra que empieza a pesar en el desarrollo de los encuentros y en la planificación deportiva del semestre.

La situación se agrava al revisar el contexto. En dos de los tres partidos, el Vinotinto y Oro terminó jugando con dos jugadores menos, un factor determinante que obliga al equipo a modificar su idea de juego, resistir en inferioridad numérica y asumir un desgaste mayor en cancha.

Más allá de los resultados puntuales, las expulsiones se convierten en un problema recurrente. Jugar con nueve hombres no solo condiciona el rendimiento colectivo, sino que reduce las variantes tácticas y expone al equipo a mayores riesgos defensivos, especialmente en partidos de alta exigencia.

El dato toma relevancia porque el campeonato apenas comienza. Con un semestre largo por delante, la acumulación de sanciones puede afectar la regularidad del grupo y la continuidad de los futbolistas, obligando al cuerpo técnico a realizar ajustes constantes en sus convocatorias.

La intensidad ha sido una de las banderas históricas del Deportes Tolima, pero este arranque plantea un reto claro: competir con carácter sin perder el control, para que las tarjetas rojas no sigan siendo un protagonista no deseado en el camino del Vinotinto y Oro.