El inicio de la Liga BetPlay DIMAYOR I-2026 ha dejado para el Deportes Tolima un problema que trasciende lo futbolístico. En apenas tres fechas, las sanciones disciplinarias se han convertido en un factor recurrente que ya condiciona la nómina, altera la planificación del cuerpo técnico y expone una preocupante falta de control en momentos clave de los partidos.

Las expulsiones registradas en los primeros compromisos del campeonato no solo influyeron directamente en el desarrollo de los encuentros, sino que obligaron al equipo a disputar largos pasajes en inferioridad numérica, un desgaste que terminó reflejándose tanto en el juego como en los resultados.

El caso más delicado hasta ahora es el de Luis Fernando “El Chino” Sandoval. A la sanción inicial de dos fechas por tarjeta roja se le sumaron tres jornadas adicionales y una multa económica, luego de que el Comité Disciplinario de la DIMAYOR evaluara su conducta tras la expulsión, agravando de manera significativa el panorama disciplinario del equipo en este inicio de torneo.

A esta situación se añade la suspensión de Junior Hernández por una fecha, tras ser sancionado por malograr una oportunidad manifiesta de gol, una ausencia que, aunque puntual, también impactó en la rotación y en la continuidad del once titular.

El panorama volvió a repetirse en la tercera fecha, cuando Yhormar Hurtado fue suspendido por dos fechas y multado económicamente por conducta violenta contra un adversario, mientras que Elan Ricardo recibió una fecha de suspensión, ampliando un registro disciplinario que empieza a encender alertas dentro del plantel.

En un torneo largo, la indisciplina no es un detalle menor: es una desventaja competitiva. El Deportes Tolima, en apenas tres fechas, ya acumula más sanciones que certezas, pierde jugadores clave por suspensión y se ve obligado a rearmarse partido tras partido. Si el equipo no corrige de inmediato su comportamiento en cancha, el verdadero rival no estará al frente, sino en sus propias decisiones.