En apenas un año y menos de quince días dentro del BMX, John Keinner Sáenz Buitrago ya comenzó a construir un nombre propio en el deporte colombiano. Con tan solo cuatro años, el pequeño corredor tolimense alcanzó el primer lugar en la Copa Panamericana y Latinoamericana de BMX disputada en Bogotá, consolidando un proceso deportivo que sorprende por sus resultados, disciplina y capacidad competitiva pese a su corta edad.
Detrás de cada logro existe una historia de esfuerzo familiar y superación. Según cuenta sus padres, Sandra Bustos y John fredy Sáenz, el ingreso al deporte nació como una recomendación médica, luego de que Keinner fuera diagnosticado con autismo tipo uno y una necesidad educativa especial. Sin embargo, fue el mismo niño quien escogió el BMX al ver por primera vez una pista. Desde entonces, sus padres decidieron acompañarlo en un proceso que, además de convertirse en una pasión, transformó positivamente su desarrollo personal y emocional.
Los números reflejan el impacto que ha tenido el pequeño en las pistas. En cerca de quince competencias disputadas durante su primer año como deportista, John Keinner suma doce títulos de primer lugar y dos terceros puestos, resultados que únicamente se escaparon por caídas durante carrera. Su más reciente actuación en Bogotá ratificó su nivel competitivo: ganó cada manga del Campeonato Panamericano y posteriormente repitió la hazaña en el Latinoamericano, quedándose con el título absoluto en ambas competencias frente a representantes de diferentes países del continente.
Para Edwin Galeano, entrenador del proceso, el talento del niño es diferente al de cualquier otro corredor de su categoría. El técnico resaltó la facilidad con la que asimila los entrenamientos, su valentía para competir contra niños de mayor edad y la madurez deportiva que demuestra en cada válida. “Es un deportista que no le teme a competir y entiende muy rápido cada indicación. Los resultados son producto del amor, la disciplina y el empeño que coloca en cada carrera”, aseguró el entrenador.
Más allá de las medallas y trofeos, la historia de John Keinner se convirtió en un ejemplo de inspiración para muchas familias. Su madre destaca que el BMX le permitió mejorar la socialización, controlar emociones y fortalecer su confianza, demostrando que el deporte también puede cambiar vidas. Hoy, mientras duerme con su bicicleta cerca y sueña con cada competencia, el pequeño campeón continúa dejando huella en el BMX tolimense y nacional, llevando en cada carrera una frase que ya define su espíritu competitivo: “Si me caigo, me levanto y sigo”.
